Costo total de propiedad de una flota
Gestión de flota

Costo total de propiedad de una flota vehicular, componentes y cálculo

Qué incluye el costo total de propiedad de una flota, en qué se diferencia del costo operativo y cómo calcular el TCO por vehículo paso a paso.

Autor Alejandra Guánchez Velásquez

Marketing Director

cloudFleet

Un director financiero mira la factura de combustible del mes y cree que ahí está el problema. Es la cifra más visible, la que más duele y la que llega puntual cada treinta días. Pero rara vez es la más grande.

El costo total de propiedad de una flota incluye partidas que nunca llegan como factura. La depreciación no se cobra, se descubre el día que intentas vender la unidad. El costo de capital inmovilizado no aparece en ningún estado de resultados con ese nombre. Y el vehículo detenido esperando una refacción tampoco genera un recibo, solo una ausencia de ingreso que nadie contabiliza.

En cloudFleet llevamos más de 15 años trabajando con flotas en México, Colombia, Argentina, Chile, Perú y Ecuador. En ese tiempo hemos visto una constante. Las empresas miden bien lo que pagan y miden mal lo que pierden.

Este artículo desarma el TCO en sus partes, muestra cómo calcularlo y aclara una confusión que produce errores de hasta dos dígitos en el presupuesto anual.

La diferencia entre costo operativo y costo total de propiedad de una flota

Aquí empieza casi toda la confusión. Son dos métricas distintas, con bases de cálculo distintas, y se usan como sinónimos todo el tiempo.

El costo operativo mide lo que cuesta hacer rodar el vehículo. Combustible, mantenimiento, neumáticos, peajes. Todo lo que varía según cuánto se use la unidad.

El costo total de propiedad abarca eso y suma lo demás. La compra o el arrendamiento, el costo del dinero, los seguros, los impuestos y la pérdida de valor del activo. Es la cifra completa desde que el vehículo entra a la flota hasta que sale.

Esta distinción tiene una consecuencia práctica que conviene entender bien. Cuando lees que el combustible representa entre el 25% y el 35% de los costos, ese porcentaje casi siempre está calculado sobre el costo operativo. Sobre el TCO el peso relativo del combustible baja, porque el denominador es mayor.

ConceptoCosto operativoCosto total de propiedad
Combustible
Mantenimiento y neumáticos
Peajes y consumibles
Seguros e impuestosParcial
Adquisición o arrendamientoNo
Costo financiero del capitalNo
DepreciaciónNo
Valor de reventaNoSí, como resta

Confundir ambas bases produce decisiones equivocadas. Una flota puede recortar su costo operativo comprando vehículos más baratos y terminar con un TCO más alto. Esas unidades se deprecian más rápido y entran al taller antes. El ahorro aparece en el mes y la pérdida aparece en el año.

Pongamos números. Dos camionetas cubren la misma ruta durante cuatro años. La primera costó 100 unidades y consume 20 al año en operación. La segunda costó 130 y consume 16.

Mirando solo el costo operativo, la primera gana con claridad. Ochenta contra sesenta y cuatro acumulados en el periodo.

Ahora suma la compra y réstale la reventa. La primera se vende en 25 al cuarto año, la segunda en 45. El TCO de la primera queda en 155 y el de la segunda en 149. La conclusión se invierte, y lo hace por dos componentes que el costo operativo nunca miró.

¿Qué incluye el costo total de propiedad (TCO) de una flota vehicular?

El TCO de una flota suma todo lo que cuesta un vehículo desde que se compra hasta que se vende. Incluye adquisición, financiamiento, combustible, mantenimiento, neumáticos, seguros, impuestos y depreciación, menos el valor de reventa. Se diferencia del costo operativo en que este último deja fuera los costos fijos de capital.

Costo total de una flota

Esa definición cabe en un párrafo, pero cada componente tiene su propia trampa de medición. Algunos se registran bien y otros se estiman a ojo durante años sin que nadie los cuestione.

La regla que aplicamos con los equipos financieros que acompañamos es simple. Si un costo se genera por tener el vehículo, entra al TCO, aunque no llegue como factura. Si se genera por usarlo, entra también. Lo único que queda fuera son los costos de la carga o del servicio que el vehículo presta.

Los componentes del TCO, uno por uno

Cinco bloques concentran prácticamente todo. El orden importa menos que la disciplina de no omitir ninguno.

Adquisición y costo financiero

El precio de compra es el dato fácil. El costo del dinero es el que se olvida. Si compraste una unidad con crédito, los intereses son parte del TCO. Si la compraste al contado, el costo de oportunidad de ese capital también lo es, aunque no aparezca en ninguna cuenta contable.

En arrendamiento el cálculo se simplifica, porque la cuota ya incorpora ambos conceptos. Es una de las razones por las que muchas flotas migran a ese esquema cuando empiezan a medir en serio.

Para ponerle número al costo de oportunidad, la referencia habitual es la tasa libre de riesgo del mercado donde opera la flota, más el diferencial que pague tu empresa. En México, el Banco de México publica la tasa objetivo y los rendimientos de CETES. Ese dato basta como piso de cálculo.

Conviene también actualizar los costos históricos por inflación antes de compararlos entre años. Un gasto de mantenimiento de hace tres años no admite comparación directa con uno de hoy en términos nominales. Los índices de precios que publican el INEGI en México y el DANE en Colombia sirven para esa corrección. Sin ella, cualquier serie histórica de TCO muestra una tendencia al alza que en buena parte solo es inflación.

Combustible

Combustible

El componente más visible y el mejor medido en casi todas las operaciones. Representa entre el 25% y el 35% del costo operativo de una flota en la región, según el tipo de operación y el mercado.

Es también el más sensible al comportamiento. Dos conductores con la misma unidad y la misma ruta pueden separarse varios puntos porcentuales en rendimiento. Por eso conviene medirlo por vehículo y por operador, no como una bolsa mensual.

Hay una trampa contable en este componente que conviene señalar. El combustible se paga en el periodo en que se consume, así que aparece completo en el estado de resultados y se vuelve el foco natural de cualquier programa de ahorro. La depreciación, en cambio, se reparte y se diluye. Esa asimetría de visibilidad explica por qué tantas iniciativas de reducción de costos empiezan y terminan en el surtidor.

Mantenimiento y neumáticos

Aquí es donde el TCO se vuelve controlable. Una flota con mantenimiento reactivo paga dos veces, la reparación y el vehículo detenido.

Sostener un ratio de mantenimiento preventivo sobre correctivo cercano al 80/20 reduce el gasto en mantenimiento correctivo entre el 15% y el 25% en los primeros doce meses. Ese es el rango que hemos observado de forma consistente en las operaciones que acompañamos.

Los neumáticos merecen su propia línea. Se compran como consumible y se gestionan como activo, o deberían.

Seguros, impuestos y trámites

Pólizas, tenencias, verificaciones, permisos de operación. Por otro lado, individualmente son montos menores. Sumados a lo largo de la vida útil de una unidad dejan de serlo.

Su particularidad es que no dependen del uso. También, un vehículo parado paga exactamente lo mismo que uno que factura todos los días. A su vez, es el argumento más fuerte a favor de una flota bien dimensionada.

Conviene revisarlos una vez al año contra el uso real de cada unidad. En particular, muchas flotas crecieron por acumulación, comprando cuando hacía falta y sin dar de baja nada. En efecto, esas operaciones casi siempre arrastran vehículos que cuestan más en costos fijos de lo que aportan en facturación.

Depreciación y valor de reventa

El componente más grande que nunca llega como factura. De esta manera, un vehículo pierde valor desde el primer kilómetro y esa pérdida suele ubicarse entre el 15% y el 20% del costo total en los primeros años.

Lo que casi nadie mide es cuánto de esa depreciación es evitable. No obstante, una unidad con historial de mantenimiento documentado se vende mejor que una idéntica sin papeles. Del mismo modo, la diferencia no es marginal en el mercado de seminuevos comerciales, donde el comprador asume lo peor cuando no hay registro.

Conviene distinguir además dos depreciaciones que suelen confundirse. Por ejemplo, la contable sigue las tasas fiscales que aplica tu país y sirve para efectos tributarios. Es decir, la económica es la pérdida real de valor de mercado, y es la que entra al TCO. Asimismo, rara vez coinciden, y tomar la contable como si fuera la real distorsiona cualquier decisión de renovación.

Ampliamos el tema en nuestro artículo sobre depreciación de flota y flujo de caja.

Cómo calcular el TCO de tu flota paso a paso

La fórmula general cabe en una línea. De hecho, tCO = adquisición + financiamiento + operación + mantenimiento + seguros e impuestos − valor de reventa. Finalmente, lo difícil no es la fórmula, es alimentarla con datos reales.

Este es el orden que recomendamos.

  1. Define la ventana de análisis. Suele ser la vida útil esperada del vehículo, entre tres y siete años según el tipo de operación. Un TCO mensual sin ventana definida no significa nada.
  2. Levanta el costo de adquisición y el financiero de cada unidad. Precio, enganche, intereses pagados o costo de oportunidad si fue compra de contado.
  3. Consolida el costo operativo histórico por placa. Combustible, mantenimiento, neumáticos y consumibles. Aquí es donde la mayoría descubre que sus datos están incompletos.
  4. Suma los costos fijos del periodo. Seguros, impuestos, trámites y permisos, prorrateados por unidad.
  5. Estima el valor de reventa y réstalo. Usa comparables reales del mercado local, no el valor en libros.

Con esos cinco datos ya tienes el TCO por vehículo. En cambio, divídelo entre los kilómetros recorridos en la ventana y obtienes el costo por kilómetro real, que es la cifra comparable entre unidades de distinto tipo.

Un ejemplo cerrado ayuda a ver la mecánica. Por lo tanto, una unidad de reparto que costó 600.000 pesos, financiada a tres años con 90.000 de intereses. En consecuencia, en cuatro años acumuló 480.000 de combustible, 160.000 de mantenimiento y neumáticos, y 120.000 de seguros, tenencias y verificaciones. Por eso, se vendió en 240.000.

El TCO queda así. Además, seiscientos mil más noventa mil más cuatrocientos ochenta mil más ciento sesenta mil más ciento veinte mil, menos los doscientos cuarenta mil de la reventa. Sin embargo, total, 1.210.000 pesos en cuatro años.

Si esa unidad recorrió 240.000 kilómetros en el periodo, su costo por kilómetro real es de 5,04 pesos. Vale la pena mencionar que ese sí es un número comparable. Conviene recordar que contra otra unidad de distinto tipo, contra otro país de la operación o contra la tarifa que le cobras al cliente.

Un detalle sobre el paso tres. Así mismo, si tu operación no tiene el histórico consolidado por placa, empieza a construirlo hoy aunque el primer cálculo salga incompleto. Cabe destacar que un TCO aproximado sobre datos reales vale más que uno preciso sobre supuestos. Hay que considerar que la guía de costos fijos y variables ayuda a ordenar esa primera clasificación.

El error de cálculo que más veces hemos visto

Con base en las flotas que acompañamos en la región, el error más frecuente no está en olvidar un componente. A continuación, está en mezclar bases de cálculo. En este sentido, un equipo toma el porcentaje de combustible sobre costo operativo, lo aplica sobre el TCO y concluye que el combustible pesa más de lo que realmente pesa. Incluso, la decisión que sigue casi siempre es sobreinvertir en control de consumo y desatender la depreciación, que es el componente más grande.

error de cálculo en la flota

Hemos visto flotas de más de 100 unidades tomar decisiones de renovación con ese error dentro del modelo. Por último, el resultado fue retrasar la renovación dos años para “ahorrar”, mientras las unidades viejas acumulaban correctivos y perdían valor de reventa aceleradamente.

Hay un segundo error, más silencioso. Por otro lado, calcular el TCO promedio de la flota y tomar decisiones con ese número. En definitiva, el promedio esconde a las unidades problemáticas. Sobre todo, en cualquier flota de tamaño medio hay un puñado de vehículos que concentran una parte desproporcionada del gasto, y solo aparecen cuando mides placa por placa.

El control financiero de flota empieza justamente ahí, en poder abrir el promedio.

Qué palancas reducen el TCO de verdad

No todas las palancas rinden igual. A su vez, estas son las que hemos visto mover el número.

La primera es el ratio preventivo sobre correctivo. También, es la de mayor impacto y la más rápida de implementar, porque no requiere comprar nada, solo ordenar el calendario y cumplirlo.

La segunda es la disciplina de datos por unidad. En particular, suena administrativo y no lo es. En efecto, sin costo por placa no puedes identificar qué vehículos destruyen el promedio, y sin eso cualquier decisión de renovación es una corazonada cara.

La tercera es el momento de renovación. Del mismo modo, cada unidad tiene un punto donde el costo de mantenerla supera el de reemplazarla. De esta manera, ese punto se calcula, no se intuye, y cambia según el tipo de vehículo y la intensidad de uso.

Retrasar la renovación es la falsa economía más cara del sector. Asimismo, la cuota mensual desaparece del presupuesto y eso se siente como un ahorro. Mientras tanto los correctivos suben, la disponibilidad baja y el valor de reventa se desploma. No obstante, los tres efectos golpean el TCO a la vez, solo que ninguno llega como factura ese mes.

La cuarta es la integración de la información financiera con la operativa. Cuando el gasto de taller vive en un sistema y la contabilidad en otro, el TCO se arma a mano una vez al año. Por ejemplo, para entonces ya no sirve para decidir nada. Es decir, cubrimos ese punto en nuestra guía de integración con ERP.

Las estrategias de reducción de costos que funcionan casi siempre atacan alguna de esas cuatro. Finalmente, las que fallan suelen atacar el síntoma más visible, que es el combustible, sin tocar la estructura.

Empieza a medir el costo total de propiedad de tu flota

Medición del costo total

El costo total de propiedad de una flota deja de ser un ejercicio anual cuando los datos que lo alimentan se generan solos. De hecho, esa es la diferencia entre un modelo que se arma en Excel cada diciembre y uno que puedes consultar en marzo para decidir si renuevas o reparas.

Con el Módulo de Mantenimiento registras cada intervención con su costo real por vehículo. En consecuencia, con el Módulo de Compras e Inventarios controlas el gasto en refacciones y consumibles por unidad. Por eso, con el Módulo de Combustible sigues los indicadores de rendimiento por placa y por operador. En cambio, los tres alimentan la misma ficha, que es la que después te permite calcular el TCO sin reconstruir nada.

cloudFleet no reemplaza a tu ERP ni a tu contabilidad, se integra con ellos vía API. Sin embargo, lo que aporta es el dato operativo con el nivel de detalle que un cálculo de TCO necesita y que un sistema contable rara vez registra. Por lo tanto, la plataforma está disponible desde 15 vehículos, con soporte en español para equipos que operan en más de un mercado de la región.

Los KPIs esenciales de flota y un dashboard de indicadores operativos son el complemento natural de ese cálculo. Además, uno te da el número, el otro te dice qué lo movió.

Si hoy tu modelo de costos vive en una hoja de cálculo que alguien actualiza a mano, vale la pena ver la alternativa. Agenda una reunión con uno de nuestros especialistas cloudFleet y arma el costo total de propiedad de una flota como la tuya con datos reales, unidad por unidad.